"Parte ineludible de la rutina era reunirnos a las cuatro y media de la
tarde en la habitación 'C' para escuchar el programa de radio de Zenaida
Solís... Era una hora de bastante tristeza porque nuestros familiares
acudían al programa para enviarnos mensajes, y la mayoría rompía a
llorar cuando lo hacía, llanto que se contagiaba a los que escuchábamos.
Por eso le prohibí a Marcela -esposa del almirante
Giampietri- que hablara, pero sí lo hizo mi madre, que estaba muy vieja
y con cáncer. Su saludo fue conmovedor. Cerpa Cartolini, cachaciento y
con las piernas sobre la mesa, me mandó llamar para que la escuchara,
mas yo me negué a hacerlo en su compañía porque no le iba a dar el gusto
de verme conmovido." p.87-88 Rehén Por Siempre. Operación Chavín de
Huántar
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