domingo 8 de enero de 2012

Rehén Por Siempre, páginas 101-103

"Si bien las atenciones de la Cruz Roja eran bienvenidas, ciertas actitudes de algunos de sus representantes inspiraron recelo... los propios socorristas se encargaban de atender tanto a secuestrados como a secuestradores, cosa que, por principio, resultaba extraña, hasta incómoda. Este hecho generó grandes polémicas entre los rehenes... Un rehén contó que cuando el médico de la Cruz Roja le realizaba un chequeo, le preguntó si esta experiencia de cautiverio le había servido para cambiar y mejorar como persona. El rehén, indignado, había respondido que sí había cambiado, pero que lo hizo para mal, pues este injusto encierro había despertado sus peores sentimientos hacia los terroristas. Uno de los primeros miembres de la Cruz Roja con estas características fue Jean Pierre Schaerer... tenía un enorme prejuicio contra las FFAA. No nos dirigía la palabra, casi ni nos miraba y se negaba a ayudarnos incluso en nimiedades. Cuando se alquiló una casa cercana a la residencia para que se efectuaran las conversaciones entre los miembros del MRTA y del Gobierno, se colocó en ella un teléfono para coordiinar con los secuestradores... En dicha casa siempre pernoctaba un miembro de la Cruz Roja para resguardar la residencia... Sin embargo, pude comprobar que cada vez que Schaerer estaba de guardia en la otra casa, el teléfono sonaba a eso de las dos o tres de la mañana y los terroristas hablaban largo rato con él. Probablemente los hombres de inteligencia captaron estas conversaciones, pues Schaerer fue declarado persona non grata por el Gobierno peruano y tuvo que salir del país el 16 de abril." p.101-103