domingo 8 de enero de 2012

Rehén Por Siempre, página 87

"En las tardes, como distracción, los pocos aficionados al juego pasábamos horas observando por la ventana de nuestra habitación. Así descubrimos que en el jardín se proyectaba hacia la casa una franja de césped más verde que el resto que se mostraba amarillento. Ese era el camino del túnel que estaban construyendo... Frente a nuestra ventana había un árbol muy grande y frondoso, cuya copa alcanzaba el tercer piso y nosotros observábamos cómo 'hacían el amor' las palomas que frecuentaban sus ramas. Fuimos testigos de la eclosión de múltiples huevitos y de la desesperación de las palomas cuando se les caía el nido. A falta de pasatiempo mejor, Pedro Fujimori tenía la paciencia de llevar puntualmente el seguimiento de las aves... un día, de improviso, los terroristas derribaron el árbol... Para nosotros, ese árbol era nuestro 'televisor'... nos resultaba una especie de compañía. Fue algo traumático, que nos despertó una rabia indescriptible por el salvajismo. No solamente depredaban al ser humano, sino también la propia naturaleza". p.87