"En
las tardes, como distracción, los pocos aficionados al juego pasábamos
horas observando por la ventana de nuestra habitación. Así descubrimos
que en el jardín se proyectaba hacia la casa una franja de césped más
verde que el resto que se mostraba amarillento. Ese era el camino del
túnel que estaban construyendo... Frente a nuestra ventana había un
árbol muy grande y frondoso, cuya copa alcanzaba
el tercer piso y nosotros observábamos cómo 'hacían el amor' las
palomas que frecuentaban sus ramas. Fuimos testigos de la eclosión de
múltiples huevitos y de la desesperación de las palomas cuando se les
caía el nido. A falta de pasatiempo mejor, Pedro Fujimori tenía la
paciencia de llevar puntualmente el seguimiento de las aves... un día,
de improviso, los terroristas derribaron el árbol... Para nosotros, ese
árbol era nuestro 'televisor'... nos resultaba una especie de compañía.
Fue algo traumático, que nos despertó una rabia indescriptible por el
salvajismo. No solamente depredaban al ser humano, sino también la
propia naturaleza". p.87
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada