"Había decenas de roedores debido a que el bufé de la recepción
permaneció en el jardín por mucho tiempo, y en la noche se paseaban
entre nosotros. Allí pude descubrir que las patas de las ratas son
frías, porque más de una vez me caminaron por la cara... pedimos que
fumigaran, por temor a la peste bubónica, pero los terroristas mandaron
al 'cacho'..." p.83 Rehén Por Siempre. Operación Chavín de Huántar
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