viernes 30 de diciembre de 2011

Rehén Por Siempre, página 81

"Mi problema estomacal significó una gran incomodidad que me obligaba a ir al baño unas doce o trece veces al día, por lo cual, bromeando, les decía a mis compañeros que me estaba fugando paulatinamente por el water. Los baños, como consecuencia del ácido con que se disolvían las heces, producían un olor que se impregnaba en la ropa... Monseñor Cipriani contó luego que una de las cosas que más le impactaban cuando llegaba a la residencia eran el hedor y la pestilencia que despedíamos." p.81. Rehén Por Siempre. Operación Chavín de Huántar