"Los terroristas, al término de sus himnos, decían algo así: Van 103
días de la toma de la residencia del embajador de Japón; aquí nadie se
rinde, carajo. ¡Patria o muerte! ¡Venceremos! Luego se dirigían a sus
puestos a practicar lo que, en términos navales, se conoce como
zafarrancho de combate, que señala las acciones que se deben realizar en
caso de un ataque sorpresivo. Desde los primeros días
a cada terrorista se le asignó una misión particular... Había quienes
deberían encargarse de repeler el ataque externo, mientras los otros,
como prioridad, eliminaban a sus blancos principales... En mi
habitación, estos blancos principales eran el canciller Tudela, Pedro
Fujimori, Pedro Aritomi (cuñado del presidente) y Gilberto Siura
(congresista)." p.79 Rehén por Siempre. Chavín de Huántar.
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